PORQUE CÓRDOBA TIENE MAGIA?

Hacía tiempo que quería recalar en esa provincia. Adentrarme en sus pueblitos, inmiscuirme en sus paisajes, respirar un aire distinto, caminarla. Abrí mi notebook, compré el pasaje online y embarqué en Chevallier. Una muy grata experiencia, es que para mi el viaje, es el comienzo del itinerario. Elegí bien.

Es tanto lo que esta provincia le ofrece al turista que aunque aún no llegué, ya sé que voy a regresar. De la ciudad capital me sorprendieron las iglesias y catedrales, testigos del paso de los jesuitas.  Sus calles adoquinadas , sus bares nocturnos y la gastronomía. Hice noche y al día siguiente, muy temprano, me dirigí al Camino de las Altas Cumbres que une la capital con el majestuoso Valle de Traslasierra. A medida que avanzaba, veía como los pueblitos se desgranaban entre la naturaleza. Los Hornillos, Villa Cura Brochero, Mina Clavero, Nono y la increíble Quebrada del Condorito, una gigantesca grieta de 800 metros de profundidad Un escenario que no podría describir con palabras, ideal para largas caminatas, trekking y todo lo vinculado al turismo aventura. Un lugar elegido por lo cóndores, un rincón donde la naturaleza nos premia con una belleza sin par. Solo el viento y el canto de las aves cortan el sublime silencio. Allí estaba yo, suspendido en un espacio sin tiempo. Escalé unos cuantos metros y me senté en un peñasco donde la vista me permitía dominar el inmenso paisaje. Miré, me asocié al silencio, cerré los ojos e inspiré profundamente, como queriendo atrapar aquello que veía. Allí estaba yo, la ciudad y su bullicio habían quedado atrás hacía ya varios días. Cuando lo creí conveniente, comencé a desandar el camino y por donde vine, regresé. Esta vez viviendo un par  de días en cada pueblito y conociendo su gente.

No me equivoqué, Córdoba tiene magia.